AmoreZen nació desde una historia familiar real. Crecimiento personal, ayuda social y una transformación profunda que nos cambió para siempre.
Aquí te contamos cómo pasamos de "motivar" a acompañar, y de "hacer cosas" a crear con propósito.
Antes de AmoreZen, nuestra familia Ipia Medina llevaba una vida normal: responsabilidades, trabajo, rutinas, metas. Pero también había algo que siempre nos acompañó; el interés por el crecimiento personal, el amor propio y el servicio.
Leidi Medina, la fundadora, se formó como tallerista de crecimiento personal y durante años creó espacios, encuentros y eventos para ayudar a otras personas a sentirse mejor, a motivarse, a levantarse, a tomar impulso. Era ese mundo de crecimiento personal que muchos conocen; inspiración, fuerza, esperanza, palabras que te encienden por dentro.
Y como familia también fuimos construyendo un camino social: proyectos, actividades y una historia de ayuda a través de nuestra fundación FIM Colores de la Vida.
Éramos una familia que creía en la transformación… aunque todavía no sabíamos lo que era transformarse de verdad.
9 de septiembre de 2023
El 9 de septiembre de 2023, nuestra familia vivió un antes y un después.
Perdimos a nuestro hijo y hermano, Samuel Ipia Medina, de 15 años.
No fue solo una ausencia: fue un quiebre total.
De un momento a otro, la vida se partió en dos y apareció una realidad que nadie te enseña a mirar: un silencio sin respuestas, un dolor sin razones, una pregunta abierta que no se puede "arreglar" ni cambiar con frases bonitas.
Ahí entendimos algo con mucha claridad: ya no necesitábamos motivación.
Necesitábamos sostén.
Necesitábamos verdad.
Necesitábamos un camino.
En medio del dolor, la creación apareció como un punto de regreso.
Los jabones artesanales no fueron para "superar" la pérdida, sino para volver a habitar el momento.
Al mezclar aceites, ver la forma y respirar lavanda, ese acto se convirtió en concentración y, con ello, presencia. Por primera vez en mucho tiempo, volvió a estar ahí.
Crear dejó de ser solo manualidades: fue autocuidado, aromaterapia y una forma silenciosa de decir "yo también merezco mi tiempo y atención".
Leidi empezó a crear jabones, bálsamos y velas no para vender, sino para volver a ella misma. Al guardar lo que hacía, surgió la idea del "contenedor": cajitas que protegían sus creaciones y se volvieron un símbolo de dar espacio y valor a lo que siente. De ahí nació el Kit de Amor Propio, compartido primero con amigas, como una experiencia tangible de cuidado y regreso a sí misma.
Así, de forma natural, nació AmoreZen.
Amore es amor.
Zen es presencia, calma, volver al centro.
AmoreZen no es "amor bonito" ni motivación vacía.
Es amor propio real, el que se construye con acciones pequeñas, con procesos honestos y con acompañamiento.
Es aprender a vivir con lo que duele… y aun así, seguir.
Hoy AmoreZen es un espacio donde unimos tres cosas:
Porque cuando el dolor te cambia la vida, no necesitas frases.
Necesitas un camino.
Acompañar a mujeres reales —ocupadas, sensibles, fuertes por fuera y cansadas por dentro— a:
No te prometemos cambiar tu vida en un fin de semana.
No creemos en la perfección ni en los discursos que ignoran el dolor.
Te prometemos algo más real:
Si al final te sientes un poquito más capaz, más tranquila, más orgullosa de ti…
vamos por buen camino.
Antes de crear para otros, creas para ti. Aprendes a escucharte, a darte permiso, a reconocer tu valor. Las artesanías son el medio, no el fin.
No hacemos "cositas bonitas" solo por hacerlas. Cada técnica que enseñamos tiene intención: bienestar, funcionalidad, estética, y también explica por qué tu creación puede ser valiosa.
Dentro de este pilar, sostenemos 5 bases:
Así, un curso o un evento no es solo técnica: es técnica + transformación.
El cambio real no vive en una frase bonita. Vive en lo cotidiano.
Es cuando decides:
Aquí convertimos la creación en ritual, en hábito suave, en camino posible. Porque no se trata de hacerlo perfecto. Se trata de seguir, con amor.
AmoreZen no es solo contenido. Es personas.
Aquí celebramos los primeros intentos, los "me salió", los "me dio miedo pero lo hice".
Y también abrazamos los días difíciles, cuando alguien dice:
"hoy no pude… pero sigo aquí".